Continúa el crecimiento de la producción de tomate en ambiente controlado en México

La producción de tomate para el año de mercadeo 2016-2017 (octubre – septiembre) está estimada en 2.9 millones de toneladas, un poco superior a la del año de mercadeo anterior. Los productores en México continúan cambiando de producir en campo abierto a producir con tecnologías en ambiente controlado que les proporcionan mayores rendimientos. El nivel de exportación está estimado a mantenerse estable en aproximadamente 1.5 millones de toneladas.

–Departamento de Agricultura de los Estados Unidos

Producción

Asumiendo que existirán condiciones climáticas favorables, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estima que la producción de tomate en México para el año calendario octubre 2016 – septiembre 2017 será de 2.9 millones de toneladas. Esto representa un crecimiento del 3.5 % a comparación del estimado para el año anterior.

Para el mismo período 2016-2017 se estima que el área sembrada de tomate para consumo fresco será de 49,200 hectáreas, mostrando solo un crecimiento marginal a comparación del mismo período anterior. El área sembrada es directamente influenciada por el comportamiento del consumidor en los Estados Unidos, ya que los productores tienden a sembrar solo lo que ese mercado puede absorber aparte de la producción de consumo doméstico.

La variedad de tomate Roma representa ahora el 62 % del total de la producción, sobrepasando a las variedades de tomate bola.

De acuerdo al Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de México (SIAP) el Estado de Sinaloa produce el 27 % del total del tomate a nivel nacional, seguido de Michoacán con un 7.2 %, San Luis Potosí con un 7.1 % y Baja California con un 7 %. Esa misma dependencia reporta que a finales del 2016 la producción nacional de tomate en México representó el 22% del total de la producción hortícola, cantidad que llevó a Mexico a ocupar el lugar número 10 a nivel mundial como productor de tomate y su oferta representa el 2% de la oferta mundial.

Producción en ambiente controlado

El área total sembrada de tomates había estado decreciendo por muchos años mientras que los rendimientos iban al alza debido al establecimiento de invernaderos y otras estructuras para producción en ambiente controlado. Esta migración hacia la agricultura protegida se le atribuye a los altos costos de producción, manejo de plagas y escases de agua disponible. Este comportamiento ha sido más evidente en los estados de Sinaloa, Baja California y Jalisco. En 1990 el área dedicada a la producción de tomate era de 85,500 hectáreas, y 10 años más tarde esta área era de solo 75,800 hectáreas. A medida que los productores continuaron reduciendo la producción en campo abierto e incrementando el área de producción en ambiente controlado, el área total se vio aún más reducida, pasando de 55,800 hectáreas en el año 2011-2012 a aproximadamente 44,500 en el año 2012-2013

Aunque se anticipa un crecimiento del área total de producción parta este año, la tasa de crecimiento es pequeña debido a que la producción en los estados que tradicionalmente han sido altamente productores de tomate como Sinaloa y Baja California continua expandiéndose hacia la agricultura protegida, incrementando sus rendimientos y disminuyendo sus hectáreas de producción en campo abierto. Además, muchos de estos productores del estado de Sinaloa están expandiendo sus operaciones de producción hacia los estados de Jalisco, Michoacán y Querétaro para de esta manera tener tomates de calidad de exportación en el verano, después de que la temporada de invierno ha terminado en el mes de mayo. Estos últimos estados también han orientado parte de su capacidad productora a tomates de especialidades.

La producción en malla sombra está concentrada en los estados de Sinaloa, Baja California y Jalisco, pero existen operaciones productoras de invernadero prácticamente en todos los estados. De acuerdo al  Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el área dedicada a la producción de tomate en ambiente controlado fue de aproximadamente 15,000 hectáreas al finalizar el 2016, habiendo incrementado en 1,000 hectáreas en tan solo 2 años. Gran parte de este éxito se debe a las exportaciones de tomate de alta calidad a los Estados Unidos y Canadá y a una favorable tasa de cambio para la venta a esos países.

La agricultura protegida continúa creciendo en México a medida que cada vez más productores se dan cuenta de los beneficios de la producción, calidad, control de plagas y reducción de riesgo de pérdidas por cambios climáticos. Esta transición está siendo muy bien acogida por algunos gobiernos de los estados de México, los cuales ven esta alternativa como una forma de desarrollo social para las áreas rurales. De acuerdo al SIAP, del total de hectáreas dedicadas a la producción de hortalizas en ambiente controlado, 54 % son dedicadas a la producción de tomate, 15.4 % a la producción de pimientos, 15.9 % a la producción de pepinos, 4.4 a la producción de berenjena y el resto está enfocado a otros cultivos.

En el estado de Sinaloa, que tradicionalmente produce en el invierno existen aproximadamente 11,000 hectáreas dedicadas a la producción de tomate, de las cuales aproximadamente 6,000 son bajo ambiente controlado. Debido a sus altos retornos en inversión, la producción se ha inclinado a l uso de malla sombra enfocándose en los mercados de exportación. Sin embargo algunos productores señalan que una buena forma para manejar y comercializar su cultivo es el encontrar un balance entre el volumen de producción en campo abierto y en ambiente controlado.

Tecnología y zona geográfica

Los rendimientos varían dependiendo de las condiciones de producción e insumos utilizados y han incrementado en promedio de 23 toneladas por hectárea en 1990 a 28 toneladas por hectárea en el 2000. A finales del 2016 estos rendimientos alcanzaron de manea combinada, campo abierto  y en ambiente controlado las 56 toneladas por hectárea. Los rendimientos en invernadero y casa sombra varían de manera significativa entre productores, variedades y estado. Estos rendimientos generalmente fluctúan entre las 150 y 200 toneladas por hectárea dependiendo de la tecnología utilizada. Por ejemplo, en Sinaloa se puede cultivar tomates Roma a campo abierto con rendimientos de aproximadamente 37 toneladas por hectárea, mientras que si se utiliza tecnología de ambiente controlado se pueden obtener rendimientos de 87 a 128 toneladas por hectárea.

La tecnología utilizada en la agricultura protegida varía dependiendo del cultivo y la zona geográfica. Típicamente los productores con grandes extensiones utilizan mejor tecnología a comparación de los productores más pequeños, pero esto también depende de las condiciones climáticas en la región. La mayoría de la agricultura protegida utiliza sistemas de riego por goteo, protección contra insectos/antiafidos y sistemas para controlar la luz y ventilación. Debido a que las condiciones climáticas dictan que tipo de tecnología se requiere, las zonas más cálidas como Sinaloa tienen un mayor porcentaje de producción en malla sombra y menor de tecnología de invernadero. Los estados centrales como Querétaro y el Estado de México tienen un alto porcentaje de invernaderos debido a sus temperaturas más bajas.

El mercado

Durante la temporada de invierno que abarca los meses de octubre a mayo, los productores de Sinaloa son los mayores exportadores de tomate fresco. Otros estados productores importantes incluyen Michoacán, Jalisco y Baja California Sur. Durante la temporada de verano en los meses de mayo a octubre, los productores de Baja California son los principales exportadores de tomate fresco, seguido de Michoacán, Jalisco y Morelos. Como resultado, el estado de California enfrenta su competencia más dura en esos meses. Los productores tecnificados del estado de Jalisco tienen la capacidad de romper el ciclo verano-invierno y exportan durante los meses de octubre, noviembre y diciembre justo después de Baja California.

Las inversiones en el cultivo de tomate para la industria de procesado están ligadas a los precios domésticos del tomate y a los precios internacionales de la pasta de tomate. Operaciones que antes se dedicaban a producir tomate para procesado han cambiado a producir tomate fresco debido al crecimiento de la demanda y el precio de tomate fresco en los mercados internacionales. El área sembrada de tomate para procesado fluctúa entre 1,500 y 2,000 hectáreas por año. Los rendimientos en la producción de tomate para procesado son similares a los de la producción de tomate fresco en campo abierto, y generalmente se sitúa en un rango de 25 a 40 toneladas por hectárea, asumiendo condiciones climáticas favorables.

El costo de la producción continúa siendo alto en todo México. De acuerdo a los productores, los insumos importados como los agroquímicos, semillas y fertilizantes son lo que incrementa más el costo. La depreciación del peso frente al dólar ha sido un factor de gran influencia en el mercado. Si bien es muy atractivo para las exportaciones, también afecta directamente el costo de producción.

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