Controlar la altura de sus crisantemos

Un elemento esencial que se debe tomar en consideración cuando se producen crisantemos es el importante papel que juega el espaciamiento de las plantas con respecto a su altura y sus formas finales. La producción de plantas redondeadas y de formas bien proporcionadas comienza con un espaciamiento adecuado. Para las plantaciones de otoño hechas en recipientes de ocho pulgadas de diámetro (20.3 cm) o más, yo prefiero reservarles un espaciamiento de 18 a 24 pulgadas (45.7 a 61 cm), calculado a partir del centro del recipiente. Un buen espaciamiento permite a la luz y a la circulación de aire alcanzar el canopeo inferior, ofreciendo así, un medio ambiente más sano y un crecimiento sostenido durante la mayor parte del ciclo vegetativo. Espacie las plantas de manera que apenas se toquen las unas a las otras en el momento que comiencen su floración. He constatado que si las plantas llenan su espacio demasiado rápido, las hojas de una planta con las de las otras, comenzarán a superponerse. Un tal entrecruzamiento envía a las plantas una señal de que existe competencia por el espacio, lo que podría engendrar una forma no deseada de crecimiento.

Cuando se estima la altura final a la que llegarán las plantas, se tiene como objetivo que del 70% al 80% de esta altura sean alcanzados en el momento en el que los botones florales estén de la talla de un grano de pimienta (más o menos la mitad de un guisante). Dependiendo de las temperaturas diurnas, del vigor y del tipo de crecimiento de la variedad cultivada, los brotes que alcancen esta talla deberían normalmente llegar a su madurez mientras que quedan de dos a cuatro semanas antes de la conclusión del ciclo de crecimiento.

Para ser más preciso, consulte los catálogos de los proveedores de esquejes de crisantemos. Usted encontrará ahí la descripción de los tipos de crecimiento de cada variedad. Esta información constituye un buen punto de partida para el horticultor novicio. Por su parte, el horticultor experimentado sacará gran provecho de llevar un buen registro de sus archivos, lo que le ayudará a elegir más claramente los años venideros. Buenos registros y una selección de la variedad apropiada contribuirán igualmente a simplificar la preparación del calendario de aplicación de los reguladores de crecimiento.

Aplicación de los reguladores de crecimiento de plantas

Las tasas de aplicación de los reguladores de crecimiento de plantas (RCP) difieren de una variedad a otra y es posible que haya que ajustarlas un poco en función de las condiciones reales de crecimiento y de sus propias prácticas de cultivo. En regla general, estimo que para obtener una estructura compacta y sólida, capaz de soportar el peso de los brotes laterales producidos después de que se haga la pellizcada final, se requiere una cantidad mínima de RCP. Permitir a los nuevos brotes de etiolarse mas allá de dos o tres pulgadas engendrará entrenudos débiles y podría dar una planta cuyo lado superior sería demasiado pesado.

Para las primeras aplicaciones de RCP, habitualmente recomiendo utilizar el B-Nine®. Este producto es seguro y tolera bien las condiciones meteorológicas variables que pueden sobrevenir durante la temporada de producción. El Bonzi® es igualmente muy eficaz para controlar la altura de los crisantemos, pero debe utilizarse con precaución con el fin de evitar la atrofia de las plantas al principio de su periodo vegetativo.

Por lo que toca a los cultivos de otoño, un buen punto de partida sería pulverizar 2 500 ppm de solución B-Nine® una o dos semanas después de la última vez que se pellizcan. Se puede repetir la aplicación del RCP en función del vigor y del tipo de crecimiento de la variedad cultivada. Se escogerán tazas de aplicación más elevadas cuando las temperaturas sean más altas o cuando se cultiven variedades de crecimiento rápido y vigoroso. Se hace una advertencia, en lo que a las aplicaciones foliares del B-Nine® se refiere: para que sea eficaz, este RCP debe permanecer húmedo sobre el follaje durante al menos seis horas. Por ello, se recomienda aplicarlo tarde en el día o temprano en la mañana de un día nublado.

Una vez que los brotes florales han alcanzado la talla de un grano de pimienta (la mitad de un guisante), se aconseja que se eviten las aplicaciones foliares de RCP. Una tal práctica podría retardar la floración, y en ciertos casos, causar la decoloración de las flores. Si en este estado, aplicaciones tardías de RCP fueran necesarias, una aplicación de Bonzi® sería recomendada al nivel de las raíces para ayudar a controlar los brotes de crecimiento de último minuto. Para asegurarse de un tratamiento eficaz, es siempre preferible comenzar aplicando las dosis más reducidas recomendadas para su región y seguir atentamente las medidas preventivas descritas sobre la etiqueta del producto.

En conclusión, un calendario de aplicaciones de RCP bien planificado, combinado con el programa de fertilización presentado en nuestra edición del mes de junio pasado, debería permitirle cultivar todas las variedades de crisantemos en función de la altura final que usted desea obtener.

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