Crisantemos: programas de fertilización

Si existe una variedad de programas de fertilización eficaz para los crisantemos, se debe reconocer que los fertilizantes no son el sólo y único medio de producir plantas de primera calidad. El suministro del riego, en particular durante las primeras fases de su crecimiento, juega un papel determinante sobre la talla, la forma y la calidad de los crisantemos. Sería entonces más apropiado decir que los resultados deseados se derivan tanto de la fertilización como de las prácticas en el suministro del riego.
Cultivar una planta de calidad, que alcance la talla y la robustez deseada, necesita un equilibrio entre las aplicaciones de los fertilizantes y del agua potable. Independientemente de la formulación de fertilizantes utilizada y de su taza de aplicación, un estrés debido a la sequedad – en particular en el momento de las fases iniciales de crecimiento – puede engendrar una producción de tallos más leñosos y de plantas más pequeñas y de menor calidad. Mantener los esquejes en crecimiento activo durante las cinco primeras semanas de producción, es esencial para obtener una estructura suficientemente solida y robusta para aguantar una planta bien ramificada. Dejar que las plantas se marchiten durante las primeras fases de su crecimiento, puede restringir el proceso de ramificación, en particular, una vez que se ha procedido al pellizco de los esquejes establecidos.

Inclinémonos ahora sobre un programa de fertilización simplificado que tomará en cuenta las diferentes fases de crecimiento de los crisantemos.


Fase 1 (crecimiento vegetativo inicial)

En este estado, el objetivo es el de inducir un fuerte crecimiento vegetativo. Los crisantemos responden bien a los fertilizantes amoniacales (tales como los fertilizantes 20-10-20) hasta dos o tres semanas después de haberlos pellizcado. El nitrógeno amoniacal distribuido a niveles moderados, favorecerá la producción de hojas inferiores más grandes, estimulará el desarrollo de brotes laterales y solidificará los tallos para obtener la estructura robusta necesaria que sostenga una planta bien ramificada.

He aquí una advertencia dirigida a los productores situados más al norte y que son susceptibles de toparse con temperaturas frías y condiciones de baja luminosidad cuando llega el momento de desplazar sus plantas hacia el exterior: La utilización de fertilizantes multiusos 20-20-20 o de otros fertilizantes con alto contenido de amoniaco, puede disminuir el crecimiento de las plantas si las temperaturas frías de los substratos persisten. Un mantillo de baja temperatura, frena la actividad de las bacterias nitrificantes que permiten descomponer el nitrógeno bajo una forma utilizable. Es igualmente importante notar que el alto contenido en P (fósforo) de esos fertilizantes multiusos sobrepasa ampliamente las necesidades de la planta. Un alto contenido en P (fósforo) favorece el estiramiento de la planta.

Fase 2 (crecimiento moderado)

Una vez que las plantas están en pleno desarrollo, es importante comenzar a implantar un plan de fertilización cuyo objetivo será el de frenar el crecimiento vegetativo rápido. Empiece a alternar los fertilizantes 20-10-20 con fertilizantes a base de calcio. Se puede continuar este programa nutricional hasta que los botones florales sean apenas visibles. A medida que los brotes se desarrollan, pase progresivamente a aplicaciones más frecuentes de fertilizante a base de calcio. Una formulación a base de calcio con una menor taza de amoniaco tendrá como consecuencia la producción de un área foliar superior de pequeña dimensión, lo que permitirá a la luz atravesar la cubierta de hojas, reduciendo así los riesgos de pérdida de las hojas inferiores por falta de luz. Esté siempre listo a alternar las formulas combinadas de fertilizantes con el fin de obtener el modelo de crecimiento deseado.

Fase 3 (fase de refuerzo)

Un buen control de la altura de las plantas y un ajuste adecuado del programa de fertilización al momento del periodo de maduración de los brotes permitirán evitar un desarrollo demasiado rápido de las plantas o el alcance precoz de la altura ideal. Cuando las plantas llegan a las fases finales de crecimiento, la cuestión del cociente potasio/nitrógeno debe ser tratada. Si usted se encuentra con los impactos de un crecimiento excesivo atribuible a una proporción en nitrógeno demasiado elevada, usted podría entonces tener que utilizar fertilizantes con un coeficiente de potasio/nitrógeno más elevado. Cuando usted utilice calcio o una taza de potasio más elevada, no olvide complementar su régimen de fertilización con magnesio a fin de evitar una carencia de magnesio causada por el antagonismo de estos dos elementos.

En conclusión, comience dejando un espaciamiento óptimo entre las plantas, no imponga ningún estrés a las plantas jóvenes durante las cuatro o cinco primeras semanas de su crecimiento, asegúrese de mantener una taza de humedad adecuada y ajuste la selección de los fertilizantes en función de la fase de crecimiento y de la talla de las plantas que usted desee obtener.

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